| Amor a primera vista |
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| Opinión - General |
| Por Alfredo Hernández Sacristan |
| Jueves, 16 de Septiembre de 2010 15:53 |
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Que existe el flechazo, no cabe la menor duda, pero ahora estamos viendo que se reduce a una afinidad de pareja cuyo final es el intercambio de fluidos genitales, -como alguien definió-. Puede que en el pasado se pensase en el matrimonio como una institución social para proteger a la prole. Luego reverdeció la idea romántica que surgió como una reacción a los matrimonios impuestos por razones de conveniencia- y que no solÃan acabar en un desastre-porque tenÃan ese lazo, no romántico pero que ataba y se acataba por la dependencia económica. A partir de los sesenta o algo más tarde, se empezó a cuestionar la institución matrimonial en lo que suponÃa una idea de compromiso que empezó a escasear a todos los niveles sociales. Y hasta hace relativo poco tiempo nadie pensaba que enamorarse o desenamorarse podÃa ser causa de divorcio. La pasión o su desaparición desembocarÃa en una ruptura- No queda nada. Ni un recuerdo a lo que fue una convivencia feliz. Se acabó el entusiasmo inicial, los dÃas de vino y rosas-Y los hijos, si han nacido, tendrán la triste idea de la desconfianza en el amor, el compromiso y lo que supone el matrimonio en sÃ. Porque en un modelo de sociedad en el que el poseer, dominar, sexualizando al máximo la relación; la falta de educación y delicadeza. El lenguaje soez y el mal gusto, hacen difÃcil una convivencia sana y limpia. No hace falta ser un simplón pare ser bueno. Se puede ser simpático y ocurrente con buen gusto. Se puede ser gracioso sin ser chabacano que provoca la risotada y el palmoteo de una audiencia grosera. La delicadeza. La educación y los buenos modales- incluida la vestimenta- son en sà atractivos, y no faltará quien a primera vista notará que ahà puede estar la persona con la que a mediano o largo plazo podrá compartir su vida. Algo que comenzó con un encuentro en un buen lugar, y seguro, casi seguro a una hora no demasiado trasnochada- No hace falta pensar en la clase de música, o del silencio; que muchas veces es la música preferida- Fdo. Alfredo Hernández Sacristán
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| Última actualización el Jueves, 16 de Septiembre de 2010 15:57 |










