Con Nerea Alzola Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 10
MaloBueno 
Opinión - General
Por Ignacio de Saavedra Lage   
Jueves, 17 de Septiembre de 2009 22:58

Ignacio de Saavedra Lage

Eran las 09:50 del miércoles cuando Nerea Alzola presentó en la sede del PP de Bilbao su candidatura para la presidencia del Partido Popular de Vizcaya. Puedo imaginarla caminando hacia su destino, bajo nubes grises de tormenta, con la cabeza erguida y la conciencia limpia, portando en una carpeta los ciento diecinueve avales de sus compañeros de fatigas. Entró, saludó, conversó entre nervios y miradas de reojo a las manecillas del reloj, le sellaron los documentos presentados, se despidió y desanduvo el mismo camino, envuelta en la seguridad que sólo aporta el obedecer a tus principios más íntimos.

En esos mismos instantes, cuando muchos creíamos que la herencia de María San Gil seguía todavía con vida en el Partido Popular del País Vasco, se tramaba la manera de liquidar también las aspiraciones políticas de la joven concejal de Sondica; una mujer que lucha ferozmente por las libertades y por la unidad de la nación española, sintiendo en su nuca el gélido aliento de los criminales, y, precisamente, bajo las siglas del mismo partido que sus enemigos. Porque si es desgarrador saber que tus vecinos girarían la cabeza si te matan, también lo es sentir las estocadas continuas de tus compañeros en ambientes hostiles como aquellos. De modo que pudieron repasar decenas de argumentos para anular su candidatura, probablemente utilizados antes contra otros, pero optaron finalmente por no despeinarse: «fuera de plazo».

Podrían haber sucedido tres cosas: Nerea olvidó poner todos sus relojes en hora aquella mañana y caminó desorientada durante las primeras horas del día -asunto que tenía mal arreglo-; la secretaria se había confundido inocentemente al indicar la hora, en vez de las 09:50 reales, las 12:15 que había anotado -asunto que tenía fácil solución-; o todo había sido un movimiento planeado para que el día 24 de octubre sólo pudiera votarse la candidatura de Antón Damborenea, actual presidente del PP vizcaíno que durante los días anteriores había recogido firmas con el nombre del candidato en blanco. Minutos más tarde, una vez que Nerea tenía comprobado que en sus documentos compulsados y sellados aparecía la hora adecuada, la Comisión Organizadora del Congreso ratificaba que la candidatura de Antón Damborenea había «sido la única presentada correctamente en tiempo y forma». De las tres posibilidades, las dos primeras se desvanecían como humo de tabaco.

Pero los atropellos no terminaron ahí. Durante el miércoles por la tarde, cuando las ansias déspotas habían cerrado la puerta a la sensatez, muchos de los militantes que avalan la candidatura de Nerea recibieron llamadas telefónicas solicitándoles explicaciones del porqué de sus firmas. Quebrantando los derechos de los militantes y dinamitando una vez más el supuesto funcionamiento democrático que debería imperar en los partidos políticos, el Partido Popular de Vizcaya lanzaba ahora sus iras contra los respaldos de una mujer combativa que si nunca aceptó plegarse a las amenazas terroristas, mucho menos se amedrentará a las presiones políticas internas. Esa, desde luego, no es su manera de vivir.

Resulta descorazonador también saber que, a pesar de que Nerea tenía veinticuatro horas por delante para recurrir su exclusión, y que de hecho así lo hizo, diversos medios de comunicación se lanzaron con avidez a publicar que Antón Damborenea sería el próximo presidente del Partido Popular de Vizcaya. Hombre, por cierto, insistente en los acercamientos con el PNV. Escasos fueron, en cambio, los que se hicieron eco de las denuncias lógicas y legítimas de Nerea: un par de noticias en medios digitales liberales y en un medio digital de Vizcaya, así como en la voz radiofónica de quienes no se traicionan a sí mismos por venderse al poder político.

Estar hoy con Nerea Alzola es estar también con la libertad, con el respeto a todos los militantes del Partido Popular, con quienes han pedido democracia interna auténtica y no pinceladas en paredes de cartón, con rostros heroicos como los de Santiago Abascal -padre e hijo-, María San Gil, Regina Otaola o Carlos García, con la defensa de España y con los jóvenes que, al igual que Nerea Alzola, no optan por sentarse en una poltrona a recibir dinero mientras abandonan sus principios en la cajonera. Estar hoy con Nerea Alzola es una postura ante la vida. Desde Madrid, Nerea, estoy contigo.


Ignacio de Saavedra Lage (Madrid, 1987) es coordinador de Jóvenes Españoles de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES) desde 2008. También es Secretario Ejecutivo del Comité Ejecutivo del Partido Popular del Distrito de Salamanca (Madrid).

 

Última actualización el Jueves, 17 de Septiembre de 2009 23:14
 

Agregue su comentario

Tu Nombre:
Tu sitio web:
Asunto:
Comentario (Ud puede usar tags HTML aquí):
Comentarios (2)
Grupo en Facebook con Nerea
2 Viernes, 18 de Septiembre de 2009 00:25
admin
Ya hay grupo en Facebook de apoyo a Nerea: http://www.facebook.com/home.php#/group.php?gid=136923235237
Yo también estoy con Nerea!
1 Jueves, 17 de Septiembre de 2009 23:56
admin
Ignacio, yo también estoy con Nerea! Enhorabuena!

Comparte MLD

http://www.wikio.es
Madrid Liberal Digital

¡Vota!

¿Es el profesor Neira víctima de una persecución de la izquierda?
 
¿Cuál es tu equipo de balompié favorito?
 

Últimos comentarios

Recibe MLD en tu correo:

Gracias a FeedBurner

Página de Madrid Liberal Digital en Twitter

Buscar en MLD

Suscripción RSS de Madrid Liberal Digital
Madrid Liberal Digital
Suscripción RSS de los comentarios de MLD
Madrid Liberal Digital

Suscripción RSS del contenido de esta sección

feed-image Suscripción de Noticias (RSS 2.0) de esta sección
tobacamptobacamp
tobacamp